Una Lectora en Apuros: Clásicos
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sábado, agosto 11, 2018

Emma, de Jane Austen | Lecciones de la vida arrollan a la protagonista

Permítanme presentarles a mi nuevo libro favorito de mamá Austen. Así es, incluso sobrepasa Orgullo y Prejuicio. Ya yo tampoco sé quién soy, apurados. Pero no se preocupen, estaré bien (eso espero).

Esta entrada forma parte de la iniciativa #UnAñoConJane, AKA lo mejor que me ha pasado en la vida, para ser sincera. ¡Solo faltan dos libros más por leer! (Qué rápido pasa el tiempo...) ¿Quién se une?

Simplemente no tengo palabras para este libro de Austen. Lo que es un problema enorme puesto que he tomado el gran riesgo de tener un blog, y hasta ahora he sobrevivido bastante bien, diría yo. Pero, en serio, no fue 100% el propio libro que me hace anunciarlo como mi nuevo favorito de Austen. Esta vez presté más atención a las palabras, a las frases, de lo que usualmente hago, y cuando me encontraba con una línea que me gustaba mucho, la releía. Y la releía. Hasta que me decía que era suficiente porque tengo que terminar el libro en algún punto de mi existencia. Todos conocemos las lecciones de vida que Austen guarda en sus libros para sus personajes y para nosotros. Y hay un millón de frases que me gustan suyos de cualquier libro, en realidad, no necesariamente de Emma. Digamos que, leyendo Emma, las palabras de mamá Austen tuvieron un diferente impacto en mí de lo que lo hacen usualmente.

Y si quieren saber por qué estoy tan filosófica, es porque (a) mi laptop se descompuso y tengo más tiempo libre del que necesito (b) puede que este pequeño libro de aquí haya marcado un antes y un después en mi vida como lectora, y (c) el universo se puso de acuerdo en hacerme filosófica sí o sí. ¡Hasta en la blogosfera leí entradas que contenían filosofía!

Wait a minute... ¿Qué pasa si fue mamá Austen la que habló con el universo desde el inframundo para que todo y todos me dieran nuevas lecciones de la vida?

...

¿Qué van a hacer conmigo, apurados?


Emma es una chica de veintiún años, justo en la flor de la vida, que vive en Highbury con su padre; el libro inicia presentándonos a esta jovencita satisfecha por haber predicho el matrimonio del Sr. Weston con la señorita Taylor, ahora Sra. Weston. Imagino que sería divertido hacer que dos personas se emparejen, porque a Emma le gustó la cosa, y se propone a hacerlo de nuevo no mucho tiempo después. La pérdida de la señorita Taylor, ahora Sra. Weston, es muy fuerte para Emma y su padre, ya que fue su institutriz por diecisiete años (yowza), y ahora no tiene a nadie más que a su padre... Oh, y a Mr. Knightley (AMO SU APELLIDO. Lo amo desde que supe de su existencia gracias a Keira Knightley), un viejo amigo de la familia que hizo que mi corazón se derritiera varias veces.

Prácticamente, el libro trata de que Emma, con todas sus cualidades, se equivoca un millón de veces de la forma más estúpida, si me permiten usar esa palabra. Aún así, a mí encantó su personaje, en parte por lo segura que es de sí misma y porque, dentro de esa cabezita que al parecer no sabe manejar algunos temas del amor, es inteligente y es 100% devota a su padre. Y algunas veces me pude identificar con ella. Tal vez este sea el personaje más real que yo haya leído de Austen (y ya he dicho miles veces cuán humanos son los personajes de mamá Austen, así que imagínense).



Lo lamento, apurados, pero tengo una queja muy importante y me tengo que desahogar.

Verán, pasé muy malos ratos leyendo Emma por cierta película llamada Clueless (o Ni idea, o Despistados). Hace mucho mucho tiempo que la vi (y me gustó), y hace ya como un año me di cuenta de que está inspirada en Emma. La cuestión es que, en vez de olvidar ese pequeño detalle o, por lo menos, la trama entera de la película (porque fue hace muuucho tiempo que la vi, deberitas deberitas), a cada rato me acordaba de partes de la película mientras estaba leyendo el libro. Y yo misma me hacía spoiler de lo que iba a pasar. Y estuve todo ese tiempo llorando internamente porque ya sabía cómo iba a terminar todo (o casi todo, gracias a las estrellas hubo algo en específico que no adiviné y ME ALEGRO POR ELLO PORQUE VAYA PLOT TWIST). Este fue el único inconveniente que tuve. Así que, si no se han visto la película (que no sé cuántas probabilidades hay de que no lo hayan hecho, pero bueno), les recomiendo que no lo hagan hasta haber acabado Emma. Agradézcanme luego por mi bondad.


Emma Woodhouse es muy distinta a las demás protagonistas de mamá Austen. La primera de las diferencias es que Emma es rica y, prácticamente, es la señora de su hogar. Es independiente y la mayoría de las veces orgullosa y egoísta. Piensa que su superioridad en Highbury, la ambientación de la historia, le da derecho a hacer todo lo que ella desee, incluyendo manipular a los de clase social más baja. También he de destacar que Miss Woodhouse no tiene planes de casarse nunca en su vida. Emma no tiene la presión de madres preocupadas y escandalosas para casarse bien con un hombre de gran fortuna.

Como dije antes, Emma está destinada a errar durante todo el bendito libro. Esto me hizo identificarme bastante con ella. Todo ser humano se equivoca —pero a veces es como si fuera una la única que comete tantos errores que no tienen sentido. Emma, a pesar de ser muy inteligente, se encuentra varias veces con una venda en los ojos a lo que pasa a su alrededor. Puede que a algunos no les guste su personaje o la encuentren fastidiosa por esto mismo, tal vez esa fue la misma intención de mamá Austen. Nota: si les agradó Celaena Sardothien, no veo por qué no les agradaría Emma Woodhouse. Por mi parte, la considero mi favorita de todas las heroínas de Austen que he leído hasta ahora (incluyendo a Elizabeth Bennet, así es). Por lo mismo: todas sus imperfecciones no hacen más que hacerme sentir que tenemos mucho en común. ¿Cómo se sienten ustedes cuando se ven reflejados en un personaje?

Lo mejor de todo es que aquí no ocurre como en otros libros: nadie viene a rescatar a Emma y redimirla de todo pecado para vivir felices juntos para siempre. Cuando Emma es confrontada con la verdad de sus acciones, nadie está ahí para decirle cómo arreglar su situación. Ella debe hacerlo por sí misma. Sé que digo esto todo el tiempo but... Jane Austen sabía hacer su trabajo.

Y no puedo irme sin mencionar a Mr. Knightley. Emma es inteligente, pero Mr. Knightley es el gran viejo sabio aquí. En este caso, me pasó como en Mansfield Park: yo me ponía de acuerdo con Emma, pero al final era Mr. Knightley el que ganaba. En definitivo es un Ravenclaw. Si al menos mamá Austen hubiera podido haber conocido de Hogwarts para que ella misma sorteara sus personajes en las casas... Anyhow. Mr. Knightley es mi favorito —junto a Mr. Woodhouse. El padre de Emma es genial... no importa que desapruebe el comer pastel...

Tal vez sea de vital importancia destacar que aquí no hay viejas locas y/o chismosas y/o controladoras. Puede que se menciona una tía que me recuerda a Lady Catherine de Bourgh, pero no aparece en ninguna escena. Tenemos a Miss Bates, una señora pobre que nunca se ha casado y se dedica a cuidar de su madre, la pobre Mrs. Bates, y a adorar a su sobrina, la pobre Jane Fairfax. La única razón por la que he empezado a llamar a todo el mundo pobre señora esto y pobre señora aquello es Mr. Woodhouse.



Tenía las expectativas muy, muy, muy altas para con Emma. Muy altas. Era uno de los libros que más quería leer este año. Puedo decir confiadamente que ha cumplido mis expectativas y que parece increíble que alguna vez existió una autora tan maravillosa como lo es Jane Austen. Me gustaría ver más libros como estos —no ambientados en el siglo XIX exactamente (aunque se aprecian todos y cada uno de ellos, gracias). Libros que contengan algo más que una historia entretenida no le caerían mal al mundo.

Unos de los temas centrales en Emma son las amistades que, en lugar de traer beneficios, traen perjudicaciones. No necesariamente las personas deben caerse mal, pero algo que es muy cierto es que no todas las amistades deben ser. Así es la vida. También he de decir que no tenemos el mismo romance al que estamos acostumbrados. Emma nunca se ha enamorado y afirma que será muy difícil que alguien la enamore. AKA yo ahora mismo. Por lo que no vemos el romance desde la misma perspectiva de siempre (y aquí encontrarán mucho filosofía feminista). En fin, este nuevo ángulo que escogió mamá Austen para escribir esta historia y sobre esta jovencita me ha gustado bastante y, si me alguna vez me dan a escoger, me quedo con Emma sobre todas las demás novelas de Austen.*

*Aunque me falta leer Persuasión...



¿Se han leído algo de Austen? ¿Han visto alguna adaptación que les gustó/no les gustó? ¿Qué piensan de Emma? ¿Y de Mr. Knightley? ¿Soy la única que sufre porque el tiempo pasa volando?

viernes, febrero 02, 2018

Sentido y Sensibilidad, de Jane Austen | Hermanas, malentendidos y un test de personalidad

Lo no dicho, el secreto deliberado o impuesto, la verdad oculta y la mentira, el pacto de silencio dictado por la lealtad o la piedad, son en efecto los temas principales de esta novela que traza un cuadro tan hilarante como patético de las desventuras de dos hermanas casaderas, hijas de la gentry pero apartadas —en su condición de mujeres— de la fortuna familiar. Sus tropiezos en el camino del matrimonio, a veces empujadas por la mezquindad de sus propios parientes, las alegres presiones de sus vecinos o los mismos «principios» de su carácter y moral, las llevan a conocer todos los extremos que el «terror a la pobreza» o los estragos de una vida inútil pueden ocasionar en el destino de los hombres. Marianne, locuaz y ultrarromántica, y Elinor, prudente y reservada, componen una descompensada balanza de caracteres que finalmente se habrá de equilibrar. Ingeniosísima en su trama, cáustica en su pintura de ambientes y personajes, grave en su espíritu moral, ésta es la primera de las obras maestras de Jane Austen.

Si no me hubiera topado con una sinopsis como la que está arriba tan bien explicada que me dan ganas de decir "amén", no sé lo que hubiera hecho, sinceramente... Solo sé que no podría haberlo explicado mejor. Así que, gracias Lecturalia.

Ahora sí, a compartir opiniones y experiencias un tanto alocadas.



Lamentablemente, yo conocí esta historia viendo la adaptación del '95 mucho antes de saber que alguna vez existió una maravillosa mujer llamada Jane Austen. Y sí, es lamentable, porque para el momento en que me uní a una lectura conjunta, ya me sabía cómo empezaba y cómo terminaba, y mi mente iba a comparar todos y cada uno de los detalles de la película y del libro porque así es cómo funciona mi cabeza. Qué le vamos a hacer. Una vez empecé la lectura, me sentí muy mal porque en el primer capítulo solo hay una introducción a la familia Dashwood, no hay diálogo o una escena en sí, sino que nos presenta en la mayoría del capítulo los personajes. Es en el capítulo dos donde en verdad empieza la historia. De igual manera, creo que es la mejor novela debut que pudo haberse echo en la historia de la humanidad.



Después de agarrarle el ritmo, todo se volvió más corazoncitos y completo amor por Austen y sus personajes. Del primero que les voy a hablar es mi favorito de todos: el personaje de Elinor Dashwood. Aunque Sentido y Sensibilidad trata de los intereses amorosos de ambas hermanas, creo que Elinor es la verdadera protagonista, ya que es a través de sus ojos que veremos todas las catastróficas desdichas* que les ocurre a las Dashwood en la mayor parte del libro. Elinor representa el sentido, ya que es, prácticamente, la única en su familia que se deja guiar por el buen juicio y es reservada en todo. En lo personal, la admiro mucho. No soy el tipo de persona que se calla las cosas, pero después de vivir tanto tiempo con mi mamá, me he acostumbrado a inclinarme más a pensar de la misma manera que piensa Elinor. Es el personaje con el que más empatía he sentido de todos. Ella es fuerte y valiente y es capaz de ocultar sus ansiedades e inquietudes con tal de no preocupar a su familia. Hasta ahora le hace competencia a Elizabeth Bennet como mi personaje favorito del mundo mundial.

*No, no me lo he leído, pero sé que debo hacerlo.



La sensibilidad que nos traerá mucho desasosiego durante toda la historia es Marianne, una joven de dieciséis años que alimenta todas y cada una de las emociones que siente en su frágil alma. Me ha hecho gracia que algunas de las acciones que toma Marianne las tomaba yo de niña... Aunque no está entre mis favoritas, sí me ha gustado, y mucho. En un principio pensaba que me iba a parecer mucho a Elinor, pero a la final resultó que Marianne expresó muchas opiniones con las que yo me identifico 100%



Ganó mi voto en el mismo momento que dijo esto. #TeamMarianne

Pero, en serio, su inmadurez es innegable y me gusta su evolución al final del libro. Se nota que es una chica de buenas intenciones, a pesar de que, con su falta de decoro, exprese todo lo que le pasa por la cabeza sin cuidado alguno. Como buena protagonista de una novela del siglo XIX, aprende de las lecciones de la vida y se redime, aunque no con facilidad, pero sí con eficacia.



Quiero hacer un hueco a la menor de las Dashwood, la señorita Margaret. Creo que es un personaje con mucho potencial de la que se nos habló casi nada y quisiera haber leído más de ella. Lo único que sabemos es que es una niña alegre y de buen corazón, pero me hubiera gustado que tuviera tantas intervenciones como la misma señora Dashwood, su madre, o incluso como la malvada señora de Jonh Dashwood (su cuñada), a quien llegamos a conocer más. Pareciera como si Margaret fuera el personaje menos importante, cuando es de suma importancia, no importa que aún no vaya a enamorarse por tener trece años.


Con respecto a los hombres que les hacen la vida imposible a nuestra querida familia Dashwood. Al primero que conocemos es al tímido Edward Ferrars. A decir verdad, una vez ya avanzada la historia, me desconcerté por algunas decisiones que toma con respecto a una tal señorita que es una bruja pero sin dientes de hierro. Cosa que puede sonar un tanto extraña ya que él es todo inocente y te dan ganas de adoptarlo. Este joven que logró capturar el corazón de Elinor (y no, no es spoiler ya que lo dice al inicio de la historia) quiere ser clérigo, pero siempre debe someterse a las demandas de su madre y, diría yo, de su hermana, pues depende 100% de la primera. Pobre Edward... Me gustaría que me hubiesen narrado con más detalles cómo se enamoraron Elinor y Edward, pero solo se nos dicen cuánto tiempo pasó y cómo lo pasaron en unos párrafos, así que, cuando las Dashwood abandonan su hogar para vivir en una cabaña humilde, apenas y obtenemos unos diálogos con él, y no se le vuelve a ver hasta más adelante.

El coronel Brandon me pareció el hombre más respetuoso del mundo. Ya con eso les digo todo. Muy diferente al sr Rochester, sin duda alguna, pero se nos muestra que siente una gran preocupación cuando de Marianne se trata y, con el pasar del tiempo, le toma un profundo cariño a todas las Dashwood. Y de Willoughby no les voy a decir nada, porque, en primer lugar, no quiero hablar de él, y en segundo, si no se lo han leído o visto cualquier película por casualidades de la vida, van a tener que descubrir cuál es su papel en la historia.



Como siempre, Jane Austen no nos falla al brindarnos su clásica ironía que, diría yo, es lo que ha hecho destacar más sus obras, y es lo que más me gusta de ella. Además de también cargar lecciones de la vida que llegan a los corazones más sensibles* y es por eso que yo lo recomendaría a todo el mundo (incluso a mi abuelo). Entre esas lecciones destaco algo que tiene relación con lo que dije anteriormente cuando hablé de Elinor. En definitiva las Dashwood no son como los Bennet o los Morland, ellas son más unidas. Se trata de una mujer viuda con sus tres hijas convirtiéndose en mujeres, y son la familia más funcional que he leído hasta ahora. Sin exageraciones. Todas se aman una a la otra, se procuran el bienestar entre sí y cada una se interesa por los deseos de cada una, como toda familia debería ser. Hasta aquí todo bien. Pero lo mejor de todo es que ese amor que sienten se ve en cada escena de la historia. Por supuesto, hay algunas actitudes de parte de las dos hermanas menores que demostrarían lo contrario, pero la verdad es que sus acciones son más por falta de madurez que por falta de ese amor fraternal. Y Austen hace el mejor trabajo del mundo de crear unos personajes muy reales con personalidades únicas, y te lleva a creer que eso de verdad puede pasar.

*No es que yo tenga un corazón muy sensible, pero me llegó, así que... por ahí vamos.



SPOILER ALERT

Como ya dije, Elinor es mi personaje favorito. Ella, porque su forma de ser la hace precavida, reflexiva y de buen juicio, toma la decisión de no mostrar emoción alguna de sus problemas para que su familia no sufra por verla sin ánimos o deprimida. Así es, ella pertenecería a Abnegación. En comparación a su hermana, Marianne no oculta nada nunca, también debido a su carácter, pero esto se redime ya que, una vez ella entiende las consecuencias de sus acciones, se arrepiente con toda la vehemencia que su extrema sensibilidad le permita y toma las decisiones que le parecen correctas para solucionar lo sucedido y calmar su conciencia. Tal como en el mundo real, todas las personas son diferentes, pero siempre lo importante es la intención.




FIN DE SPOILER


También hay cabida a los malentendidos que complican muchísimo la vida de una. En estos casos, un pequeño malentendido puede llevar a causar los mayores estragos al ser humano. Y creo que esto le pasa a todos en el planeta Tierra en algún punto de nuestras vidas. Justo como lo muestra el libro, todo origina en que nadie dice nada a nadie, hablando de los que no son parte de la familia Dashwood. Un excelente ejemplo es el mismo Edward Ferrars, que no habla casi con Elinor después de que ella abandona su hogar en Norland. Y todo se debe a lo que ya he dicho, a las personalidades de los personajes. Sus acciones corresponden a cómo son y por eso insisto en aplaudir a Jane Austen por el resto de nuestras vidas lectoras.

De las adaptaciones, lamentablemente para mí, no les puedo hablar porque solo me he visto la de 1995, y no me acuerdo de mucho. Pero he de decir que me encanta que las Dashwood sean interpretadas por tan magníficas actrices como Emma Thompson y Kate Winslet. Y me causa mucha gracia que Hugh Grant aparezca también, junto a Severus Snape y Dolores Umbridge. El mejor casting del mundo, sin duda.


Ahora, les tengo algo preparado que quizá ya lo vieron en la cabecera del post. La cosa es que se me ha ido la cabeza otra vez y me ha dado por hacer un quiz.


Más abajo encontrarán una cajita con el quiz (o test, como prefiráis* llamarlo) en la que les dirá a quién de las dos protagonistas de Sentido y Sensibilidad se parecen más. Solo presionad el botón de "Empezar", no tenéis que ir a ninguna otra página ni nada, lo podéis hacer aquí mismito. Qué chulo haber nacido en el siglo XXI, ¿no? Espero que lo disfrutéis si decidís hacerlo. Y me compartáis vuestros** resultados en los comentarios.

P.D: Si véis un error o algo raro en el quiz, dejádmelo saber, es primera vez que hago uno así que soy #novata

*De nuevo hablando como española, ¿dónde está mi cédula de identificación?
**Que alguien me ayude.







#UnAñoConJane

¿Cuál fue su resultado? ¿Creen que debería mudarme a España? Por cierto, ¿cuál es su personaje favorito de Sentido y Sensibilidad? ¿Han visto alguna adaptación? ¿Qué les pareció el final? ¿También creen que Margaret debió haber tenido más participación en la trama o soy yo sola? ¿Qué lecciones de la vida les ha dejado nuestra querida Austen?

martes, diciembre 19, 2017

La Princesa Prometida, de William Goldman + Novedades (no tan importantes) sobre mi vida
Vale, este libro es bastante peculiar... Muy peculiar... Super hiper mega peculiar... Pero es asombroso.


En el mundo de Florin, donde me hubiera gustado que agregaran dragones pero así es la vida, vive Buttercup, una de nuestras protagonistas. Y la única mujer, ahora que me doy cuenta. Buttercup es una chica que le gusta cabalgar y hacer cosas no tan femeninas, además de no querer cuidar de su cabello o preocuparse porque no tomó un baño hace dos o tres días. Cosa que admiro, si me lo preguntas pero yo sí me baño, no penséis nada extraño. Pero Buttercup también es un poquito cabeza hueca, como las típicas chicas hermosas cabeza hueca. Aunque al menos con el tiempo mejora un poco... poquito.
También conocemos a sus padres, aunque desaparecen por el resto de la historia, pero los conocemos. La madre y el padre de Buttercup siempre se están peleando, incluso el autor mencionaba cuántas discusiones tenían en el día y quién ganó, y eso me causó gracia. Y no olvidemos a Westley, el chico que puede ponerse cursi a veces (y Buttercup no se queda atrás) dando el discurso del año de su amor por ella.

Como ya se han dado cuenta, considero este libro muy peculiar, quizá hasta el autor. Es que Goldman nos cuenta la historia de su "infancia" y cómo un tal Morgenstern llegó a su vida con el libro de La Princesa Prometida. Al menos en esta parte no me confundí tanto gracias a la reseña de Laura. La verdad es que Goldman juega con su propia vida, quizá, para darle más gracia a la historia, cosa que logra, sí, pero hubo veces que yo solo quería saber más de la historia y que no interrumpiera sobre qué cosas cambió de la versión original de Morgenstern, el supuesto primer autor de la historia. Pero lo ha hecho bastante bien, y como escritora admiro su obra.

Lo mejor que puedo destacar de La Princesa Prometida es la prosa y la comedia. Goldman ha sido capaz de sacarme unas cuantas carcajadas y que mi madre me mirara como si fuera una extraterrestre, pero esto último ya me había pasado antes con varias personas así que no importa mucho. El punto es que si no te has leído el libro y necesitas algo con lo que entretenerte y reír por un largo rato, vete, consíguelo y devóralo como buen lector que eres. Bueno, no, espera a que termine la reseña.

La Princesa Prometida fue publicado en 1973 y eso es genial porque no me pareció en absoluto un libro con un aire viejo, es más, podría pensar que fue publicado del 2000 para acá, por eso, en parte, quiero destacar la prosa de Goldman, porque desde 1973 hasta 2017 hay mucha diferencia en mi opinión y aún se ha conservado bien, así que, aplausos.
Creo que lo que más me ha gustado de todo son los personajes. Westley es un amor, cursi, pero es un amor. ¿Y quién no se pone cursi cuando está enamorado? Sí, se los pregunto a ustedes, porque yo no he estado enamorada ni lo estaré hasta que cumpla los 20, ¿capiche?

Y MI FAVORITO DE TODA LA VIDA ES: Íñigo Montoya de España. El más perfecto espadachín de todo el mundo de Goldman. En un momento de la historia el autor nos habla de toda la vida de Íñigo (junto con Fezzik), y aunque un lector común y corriente presentara queja, los bookworms que sí entienden las cosas lo apreciarían con toda su alma, porque Íñigo Montoya de España (y Fezzik, el pobre Fezzik) es un personaje al que estamos muy propensos a querer.

Hablando de Fezzik (¡al fin!), también es un amor y cariño y cuchi. Es un gigante, sí, y tiene mucha fuerza como para cargar a tres o cuatro personas, sí, pero tiene tantos sentimientos como un niño inocente al que le gusta jugar con todo el mundo porque a primera vista se volverán mejores amigos y se harán pulseras de la amistad y no se separarán jamás. A Fezzik le gusta hacer rimas, con cualquier frase que le digas, sea seria o no, le va a encontrar una rima y pensará en eso toda la tarde, y la mañana del día siguiente. Fezzik, aunque sea Goliat, es todo lo contrario a mí tiene un corazón dulce y trasparente y es un buen amigo; es inseguro de sí mismo y te darán ganas de abrazarlo y darle un montón de chocolate y decirle que todo estará bien, que puede hacer rimas en vez de golpear a las personas para ganarse la vida.

Aunque a veces no lo parezca, Buttercup es el personaje principal, y el título de La Princesa Prometida lo resalta. No presentaré queja ante el querido y viejito señor Goldman por haber creado a Buttercup con menos inteligencia de la normal, y la normal ya es un caso grave. Como dije antes, Buttercup es la típica dama en apuros ( aunque no lectora, ese título es mío :D ), y me hubiera gustado que fuera más activa y más precavida y más sospechosa, pero así es la vida. Y digo que no presentaré queja porque tomo muy en cuenta que fue publicado hace más de cuarenta años... así que, sí.

Y hasta aquí dejo el post porque es mi cumpleaños y quiero tocar esa guitarra que me acaban de dar *gritos de alegría suenan de fondo*. Aunque también voy a conseguirme un pote grande de helado por estar tan ensimismada en mi escritura que he dejado el blog solitario en el mes MÁS IMPORTANTE DEL AÑO.



De verdad que tengo unas entradas ideadas pero debo ponerme manos a la obra, aunque sé que ya algunos saben que la navidad está a cinco días porque ya empezaron a comer más de lo normal. BUEN TRABAJO, APURAD@S. ASÍ SE HACE. Y quiero hacer una pausa significativa para conmemorar el 2018 lleno de muchos libros por sufrir leer, muchas historias que imaginar escribiendo de verdad en un escritorio a altas horas de la noche, terminarlo y publicarlo hasta llegar a ser un bestseller que escribir, y muchos goals que anotar y comer palomitas hasta que te duela el estómago y te pongas a hacer lo que quieres hacer con toda tu alma pero tienes mucha pereza.



Pero vamos a ponernos serios. Feliz día a todos y que la suerte siempre esté de su lado.

Por cierto, algo que les quería revelar: Hoy, que según mi mamá solo debo hacer cosas que yo quiera hacer sin ninguna excepción del mundo, en vez de querer pasarme el día encerrada en un ático (o sótano) con libros nuevos solo para olerlos, y quizá para leerlos también, prefiero quedarme la noche viendo las adaptaciones de los libros de Jane Austen... (y Jane Eyre no se queda atrás). Siento tanta pena por mi reputación ahora...

Por ahora solo voy a permanecer en mi cama tranquilita si es que los vecinos o incluso familiares o.O no tocan mi puerta para pedirme café o una poción multijugos.
¿Y qué sería de una lectora en apuros sin libros en donde refugiarse un día en el que todos se alborotan y el apuro en el que debería estar porque para eso tengo este título?

¡Feliz navidad, apurad@s!

lunes, noviembre 27, 2017

Jane Eyre, de Charlotte Brontë
Cuando comencé a leer Jane Eyre, me emocioné un poquitín porque anticipaba que me iba a gustar mucho... A la final, resultó que no.


Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

Los asusté, ¿verdad? Espero que sí. Nah, es broma... quizá.

Mientras avance en la reseña les diré todo lo que sentí antes, durante y después de leerme este clásico de una de las hermanas Brontë: Jane Eyre. La verdad es que no sé muy bien cómo fue que me decidí a leer este libro. Quiero decir, como todo buen lector apasionado por las letras tan diferente para su familia y el mundo entero en sí que no parece un ser humano, mi TBR es muy larga, muy grande y muy ancha. Y muy grande. Y muy TODO. Así que, tenía unos libros que quería leer antes de Jane Eyre. Pero un día que estaba viendo, pensando y entrecerrando los ojos (bueno, quizá sí sea un ser humano... en parte), opté por empezar esta clásico, que esa semana estaba sumergida en solo y exclusivamente clásicos. Y no os vais a creer, apurad@s, que desde que leí el primer párrafo algo me dijo que me iba a gustar. O incluso más, que me iba a encantar. Qué lo podría proclamar como mi futuro libro favorito del mundo mundial (éstas últimas dos palabras se lo robé a otra persona... vaya, como es la vida).
Pero luego me dije: "Oye, Jeanny, deberías calmarte. Apenas es el primer capítulo". Pero me respondí: "Pero ya debería identificar si al menos me va a gustar un poquito algún libro desde el primer capítulo, ¿por qué me juzgas?". Lo consideré seriamente y al final concluí: "Vale, andate con altas expectativas, pero no me vengas a llorar si te decepciona". Sonreí y dije: "Trato hecho".

Ya, definitivo, no soy humana. ¿Qué soy? ¿Qué creéis vosotros? ¿Una carta? ¿Una cazadora? ¿Una elfa? ¿Un jedi? ¿Maestro Yoda? ¿¡Un tomate!?

Dicen que eres lo que comes. Yo como tomates. #ILoveTomatos

En fin.
Leí.
No recuerdo dónde leí este dato: Charlotte Brontë no estaba de acuerdo con sus dos hermanas, Anne y Emily, con respecto a que las mujeres siempre debían ser atractivas si eran protagonistas, por lo que optó a formar el personaje de Jane Eyre con una apariencia no muy simpática. Charlotte tenía razón en esto, y Jane es un perfecto ejemplo de esta teoría. Jane Eyre, de quien se nos habla desde su niñez al comienzo de la novela, es una chica de dieciocho años, muy inteligente y talentosa. Lo que más me ha gustado de ella es que no es una chica impulsiva y testadura. Es lo suficientemente madura, y esto se debe gracias a ciertos sucesos que sufre mientras aún era niña. Jane es huérfana y ha quedado bajo la tutela de la señora Reed, viuda de su tío, el señor Reed. Pero en la casa de los Reed Jane sufre bullying por sus primos, esos desgraciados. Honestamente, esto me molestó muchísimo. Creo que le agregó más realismo a la historia; no pude evitar pensar que ese tipo de cosas, la violencia doméstica, pasa en la vida real y por un rato la pasé muy mal; pero luego pude seguir la lectura.
Cuando Jane tiene diez años, la señora Reed decide enviarla al colegio Lowood, un internado solo para niñas, donde sería educada estrictamente con un evangelio predicado al extremo (porque son cristianos). La filosofía de aquella escuela es que estas niñas deben vivir lo más duro posible, en pocas palabras, para que aprendan a ser humildes y apreciar todo lo que Dios les ha dado y que son afortunadas de estudiar en Lowood. De verdad que eso parece más querer hacer sufrir a esas pobres niñas que enseñarles de manera correcta sin traumarlas a cómo ser verdaderamente agradecidas. Anota mis palabras, Tomás, que esto viene de una chica cristiana.
Tiempo después de haber estudiado en Lowood (y haber pasado hambre y penuria), Jane va a trabajar como institutriz a la casa del señor Rochester en Thornfield Hall, enseñando a su hija, una niña francesa. Ahí empezaran a ocurrir cosas misteriosas y todo se volverá aún más complicado para Jane, quizá más para mí que para Jane, cuando empiece a tomar cierto cariño hacia el señor Rochester, y luego sentir algo más y ponerlo todo más complicado todavía. Porque, ¿qué es la vida sin drama?



En primer lugar, me descuadró un poquito la edad de los personajes, porque Jane tiene 18 mientras que el señor Rochester, a.k.a su interés amoroso, tiene más de 40. Quiero decir, sí, a mí me gustaría que mi futuro esposo fuera un par de años mayor que yo, pero... ¿más de 20 años de diferencia? Eso sí que me chocó. Aunque tiempo después me acostumbré, no se preocupen por mí.

He de decir que leer a Charlotte Brontë me gustó mucho. Muchísimo. Hay algo en su escritura que, de verdad, no me cansaría de leer una y otra vez. Creo que me he sentido más cercana a Jane porque el libro está narrado en primera persona, y tengo que decir que yo creía que no podría conseguir un clásico (hablando de las obras publicadas en el siglo XIX) narrado en primera persona. Y lo que más me sorprendió, aunque después fue lo que más me gustó, fue que no solo fuera una novela romántica, sino que el romance está mezclado con lo gótico. Hay misterios que te mantendrán intrigados durante todo el libro. De hecho, hay un caso en especial que yo a veces decía: ¿Pero por qué nadie se pregunta tal cosa? O, Aja, ¿y qué con lo que pasó el otro día? ¿A caso lo olvidaron así como así? El señor Rochester le oculta varias cositas a Jane, pero ella solo decide confiar en él y ya.
Como si el romance y el gótico fuera poco, también hay comedia. Mucha comedia. El señor Rochester debería ganar un premio por ser tan seriamente gracioso. Al principio le hace bullying del bueno a nuestra querida Jane. Luego hace unas locuras que a una le dan ganas de decir amo a este hombre. De verdad. Además de tener un ingenio para obtener lo que quiere, quizá sin malicia, en  casi todos los aspectos.

Ahora sí, el momento de la verdad, es decir el porqué al principio dije que me había decepcionado. Después de reír, llorar (mentira, no puedo llorar, soy peor que una piedra, soy como Ronald Wesley), gritar (esto sí que lo hice), enojarme (y mucho), y sonreír tanto que siento que se me va caer la boca del rostro... el final no me gustó. Así de sencillo. Quiero decir, cuando terminé de leer las últimas páginas, quedé con algo parecido a un mal sabor de boca. Y, les aseguro, queridos apurad@s, ha sido una odisea que he disfrutado el leer Jane Eyre. Me he preocupado por ella como nunca por cualquier otro personaje y he sufrido mucho por ella, y creo que fue precisamente por eso que no me gustó el final en el momento que terminé la lectura.
La cosa es que estuve días pensando en la historia (pues eso es lo que usualmente me pasa después de terminar un libro si de verdad es bueno). Pensé mucho en el romance que creció entre los personajes principales, en cómo Jane creció y todo eso la llevó a terminar a ser de esa manera en la historia. Las decisiones que tomó y lo fuerte que fue, aunque decayó múltiples de veces y aún así volvió a levantarse. Esa misma semana o la siguiente, busqué en youtube (uno de mis más cercanos amigos) a ver si había alguna adaptación de Jane Eyre que pudiera ver. Que, por cierto, imagínense que hay tantas adaptaciones como libros en una librería —y no de las baratas. Y, sí, esta entrada no es solo del libro, sino de las pelis también. Así que vi la versión del 1934 en inglés, que no se parece en nada al libro y, por ende, no me gustó. Días después, vi la versión del '97 y fue bastante parecida, es más, me gustó, aunque no tanto. Después vi la del 2011, con Mia Wasikowska (la Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton) como Jane Eyre, y Michael Fassbender (el Magneto en X-Men: la primera generación). Y tengo que dejar en claro con letras grandes y negritas y cursivas en todo el mundo que ESTA PAREJA SÍ QUE LA SHIPPEO. ME ENCANTA. Así que, digamos que al terminar de ver esta última adaptación, me hizo ver el final desde otra perspectiva. 


AVISO SPOILER: salva tu vida, porque te tienes que leer Jane Eyre.


Comenté la película con mi mamá (que la vio conmigo):
—Pero no me gustó que él la engañara para casarse —dije yo.
(Y, por tanto, no me había gustado que Jane hubiera regresado con el señor Rochester después de lo que había hecho)
—Pero sí él la amaba a ella —me respondió mi mamá—. Lo único que él quería era ser feliz, después de tantos años llevar con esa carga. ¿No ves que los padres le hicieron casarse con ella (la esposa loca, Roberta)? Además, él nunca la envió a un manicomio o la abandonó, como pudo haber echo cualquier otro.
Estas palabras, por supuesto, se dijeron en acento venezolano, con palabras coloquiales, pero para facilitar la lectura de aquél(la) dichos@ que sí ha leído Jane Eyre, el diálogo ha sido modificado mínimamente. Sigo conservando los derechos de autor de mi blog.
Así que luego entendí que lo que había hecho el señor Rochester, no era nada más que conseguir una felicidad que no había alcanzado nunca en su vida por obra del destino... o la decisión de sus padres. Además, todas las conversaciones en las que expresa lo que siente con Jane, hablando sobre la consciencia de un hombre, me terminaron de convencer. Si tienes alguna opinión al respecto, me encantaría que me la dejaras en los comentarios, y recuerda al principio poner aviso de spoiler.
Y gracias a mamá por siempre iluminar mi camino cuando no entiendo ni papa de la vida.


Fin de Spoiler


Otro dato con el que me he topado en varios lugares, y que me ha causado mucha gracia, es que Charlotte Brontë sentía cierta aversión por los libros de Jane Austen. George Henry Lewes publicó una crítica sobre Jane Eyre,y el resultado no fue muy bueno. Este señor le había recomendado a Brontë leerse a Jane Austen y tomarla como ejemplo, pero la joven autora reaccionó de una manera muy distinta. Le envió una carta a este hombre señalando que no podía entender cómo es que le gustaba Jane Austen a Lewes. Me gustaría compartirles las dos cartas, pero para eso tendría que hacer otro post entero. Así que, sí... Y, pues, Jane Austen no tuvo la oportunidad de criticar los libros de Charlotte por haber muerto un año después de su nacimiento.
En varias páginas también he visto a varios comentar que se podría meter a Austen y a Brontë en un mismo saco. Pero yo no creo eso. Puede que ambas escribieran romance y de cuando en cuando se volvieran cómicas, pero su estilo es muy diferente en mi opinión. Es más, en cierto modo, le veo sentido que a Charlotte le haya desagradado las obras de Austen. No sé si es que soy yo o de verdad desde un principio se puede ver que son muy distintas.


Charlotte Brontë

Charlotte Brontë nació en Yorkshire, Inglaterra, el 21 de abril de 1816 y falleció en el mismo condado el 31 de marzo de 1855, con 38 años. Era la tercera de 5 hermanos: Emily, Anne, María, Elizabeth y Branwell, junto a ellas crearon historias de mundos imaginarios desde muy jóvenes, que quedaron plasmadas en cuadernos. Tras la muerte de su madre en 1821, fue enviada junto con sus hermanas Emily, Maria y Elizabeth al colegio interno de Clergy Daughters. De allí vino su inspiración para crear la novela Jane Eyre (1847). Charlotte escribió junto a sus hermanas Anne y Emily: Poemas (1846), libro que firmaron con diferentes seudónimos. También es reconocida por su obra Shirley (1846) y El profesor (1857) que se publicó dos años después de su muerte.


¿Y qué me cuentan ustedes? ¿Se han leído Jane Eyre, u otras obras de la autora? ¿Les ha gustado? Porque a mí sí. Por eso mi puntuación es de...


5/5

¡Nos leemos en los comentarios!

Una lectora en apuros.

sábado, octubre 07, 2017

La Abadía de Northanger, de Jane Austen

Publicada originariamente en 1818, La abadía de Northanger narra la historia de Catherine Morland, una joven ingenua aficionada a la lectura de novelas góticas. Invitada por los Tilney a pasar una temporada en su casa de campo, se dedicará a investigar tortuosos e imaginarios secretos de familia. Pero cuando finalmente todo se aclare y comprenda que la vida no es una novela, la inocente Catherine pondrá los pies en la tierra y encauzará su futuro según dictan las normas morales y sociales de la época.

Catherine Morland, la protagonista —y, por tanto, la heroína de la historia—, es una chica sencilla y bastante inocente que le gusta entretenerse leyendo novelas, algo que no era del todo bien visto en aquellos tiempos. La historia comienza con Catherine siendo llegando a Bath con el Sr. y la Sra. Allen, amigos suyos que tuvieron la cordialidad de invitarla para que pasase un tiempo fuera de casa —y la primera vez que pasaría fuera de casa sin sus padres. Allá hará varios amigos un tanto interesantes, pero va a tener que saber en quién realmente confiar.
Así que, sí, me he enamorado de otra obra de Jane Austen. La Abadía de Northanger, se dice, es el libro que tiene la narración más sencilla de todas las obras de Austen, además de la más irónica. Aunque eso último lo pongo un poco (solo un poco) en duda, sí se me ha hecho una lectura sencilla, e incluso podría decir, como otras personas, floja, pero ya que en lo personal no me pareció floja cuando la leí, no lo diré. Haha. Y es innegable que no tenga comedia —¡Si supieran todo lo que reí! Especialmente con unos personajes como los de Catherine y el Sr. Tilney. Del Sr. Tilney ya hablaremos después.
He de decir que he visto las dos únicas adaptaciones que encontré hay, y, aunque sí me la he pasado bien y riéndome, me han decepcionado. TANTO ASÍ, que he decidido hacer yo misma una adaptación (aunque no sea británica. Bueno, ¿a quién le importa que no sea británica? Puedo imitar el acento), en la que, como lectora y reseñadora y amante de los libros y bookworm y todos los títulos legales en la blogosfera, voy a hacerle justicia a esta maravilla de libro. Con un poco de ayuda, por supuesto. Y ustedes pueden participar (!)
Como decía, Catherine irá a Bath y, en una de esas famosas fiestas que siempre hacían en aquella época, conocerá al simpático Sr. Tilney. O Henry Tilney —hagámoslo personal. Henry es un clérigo que está en sus 20s y es el menor de la rica familia Tilney. Quizá sea el personaje más gracioso de la novela. Es inteligente y sarcástico, por lo que siempre tiene una broma que decir; y este será el interés amoroso de nuestra protagonista. ¡Por supuesto que debe ser el héroe! Es guapo, así que Catherine lo categoriza con facilidad como el personaje principal masculino de su vida, que al mismo tiempo se vuelve como una novela (porque la pobre muchacha no conoce nada más del mundo excepto las benditas novelas góticas). Conclusión, Henry Tilney es un amor.
Además, no tiene nada en contra de las novelas. Un detalle muy importante.
Y alguien igual de agradable es su hermana, la Srta. Tilney, quién siempre sale a regañar a su hermano cuando piensa que se ha pasado con lo de las bromas. Y aunque lo haga, Catherine no se da cuenta. Luego de pasar un tiempo en Bath, la Srta. Tilney le dice a Catherine que se irán a la Abadía de Northanger (y no, aunque esto pase cerca de la mitad del libro, no es spoiler), y, luego de haberse hecho amigas cercanas, la invitan a ir con ellos hasta esta abadía que es imaginada en la cabecita de Catherine como lo describen las novelas que ella lee: misteriosas, oscuras y plagadas de los fantasmas de Scrooge*..., pero, por supuesto que acepta la invitación. Nuestra heroína necesita enfrentarse a sus miedos más profundos para poder vencer a la maldad que hay en el mundo y salvar a todos, y también tener tiempo para ver a su amado. Es toda una aventura para esta joven adolescente.

*Amo esa peli
Cuando llegue a la Abadía de Northanger, sospechará del padre de Henry y Eleanor Tilney, el General Tilney. Es un hombre bastante severo, pero trata con amabilidad, si se puede decir así, a Catherine. Esto Catherine lo deja pasar en un primer momento, pero luego de escuchar ciertas historias y dejarse influenciar por sus novelas, Catherine decide que resolverá el misterio detrás de las paredes de la abadía. Jane Austen hace de esta obra como una parodia a las novelas góticas, además de añadir como uno de los temas principales la importancia de la amistad y el saber elegir nuestro amigos.
Hablando de amigos, debería mencionar ya, ahora que está bien avanzada la reseña, a Isabella Thorpe y John Thorpe. Como ya deben saber como fieles lectores, en buena (y también mala...) historia, se encuentran al menos dos ratas peludas que les gusta hacer de las suyas y meterse en el camino de nuestros protagonistas. En La Abadía de Northanger, el Sr. y la Srta. Thorpe son esas ratas peludas. Ambiciosos y manipuladores, los Thorpe se hacen llamar buenos amigos de su hermano, James Morland, y por lo tanto pretenden forjar amistad con nuestra querida Catherine. El resto de la historia se lo dejo a ustedes. Y dejaré a su propia merced si estoy haciendo spoiler o no. Mi conciencia está tranquila, así que no. Si aún no has leído el libro, y te gustan los clásicos, go for it, now. Pero no veas las adaptaciones..., espera dentro de quince años para ver la mía ;)
En La Abadía de Northanger, Austen se dirige al lector directamente en varias ocasiones; eso me hizo gracia y me gustó mucho. Les cuento que mi parte favorita fue la frase con la que Austen concluye la historia. Épico.


Puntuación:
5/5



JANE AUSTEN
Nació el 16 de diciembre de 1775 en la parroquia de Steventon, Basingstoke. Recibió su educación y formación en su casa. Fue la séptima de los ocho hijos del pastor anglicano de Steventon, George y de Cassandra Austen. En 1801, la familia se traslada a Bath, Southampton, Chawton y Winchester. Se inició en la escritua siendo una niña. Algunos de sus primeros trabajos se editaron en el libro Amor y amistad, y otras obras (1922). Tras su muerte se publicaron varias novelas incompletas. Falleció en Winchester el 18 de julio de 1817.


¿Qué hay de ustedes/vosotros? ¿Les gusta Jane Austen? ¿Cuál es su libro favorito de ella? ¿Y la película? Nos estamos leyendo...

Una lectora en apuros.

lunes, junio 05, 2017

Orgullo y Prejuicio - Jane Austen | Reseña
Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa.


Con la llegada del rico y apuesto señor Darcy a su región, las vidas de los Bennet y sus cinco hijas se vuelven del revés. El orgullo y la distancia social, la astucia y la hipocresía, los malentendidos y los juicios apresurados abocan a sus personajes al escándalo y al dolor, pero también a la comprensión, el conocimiento y el amor verdadero.



Sé que nada de lo vaya a decir será algo que no hayan escuchado ya sobre esta novela, pero no hará daño que agregue un par de palabras más.

Es, básicamente, imposible no saber acerca de este libro, o al menos no haber escuchado de él alguna vez cuando estás entre lectores. En mi caso, no paré de leerlo en todas partes (era como si me persiguiera), desde que oficialmente me convertí en una devoralibros. Es un clásico leído en más de dos siglos, y estoy segura que alcanzará el tercero.

La novela transcurre en el siglo XVIII, y conocemos a la familia Bennet, conformado por: el señor y la señora Bennet, y sus cinco hijas: Jane, Elizabeth, Mary, Catherine y Lydia. 
La señora Bennet desea de todo corazón conseguir un buen marido adinerado para cada una de sus hijas, por lo que se emociona al saber que puede presentar sus hijas al señor Blingley, quién cabe perfectamente en el puesto. Bingley acaba de llegar a Netherfield Park, y cuando se corre el rumor sobre el nuevo inquilino la señora Bennet se pone manos a la obra sin perder tiempo. También está el señor Darcy, gran amigo de Bingley e igual de rico y soltero, pero la señora Bennet lo da por descartado al instante tras ver que es un hombre con un orgullo irritable.
La vida de los Bennet cambiará desde el momento en que conozcan a Bingley y Darcy, y no todos opinarán de la misma forma de si habrá sido para bien o para mal.

Al principio de verdad pensaba que era una historia más sobre el romance histórico, pero no es así. Jane Austen ha querido plasmar temas sobre la sociedad de esa época, en conjunto con más cosas a lo largo del libro, y, claro está, refleja las costumbres que las familias solían llevar. Los diálogos han sido lo que más me ha gustado de la historia. Austen ha hecho muy bien a la hora de dar a conocer sus personajes, y las conversaciones son un punto fuerte para la historia. La forma de expresarse en aquella época siempre me ha gustado y es una razón por la cual tenía muchas ganas de leer este libro.

Austen es sencilla pero delicada y limpia. Puesto que se trata de un clásico, pensaba que sería una lectura difícil, pero ha sido lo contrario, aunque he tenido que releer varias frases para entenderlo del todo, su manera de narrar es auténtica y ligera, puedo llevarle el ritmo.


Cuando más conozco el mundo, más me desagrada, y el tiempo confirma mi creencia en la inconsistencia del carácter humano y en lo poco que se puede fiar de las apariencias de bondad o inteligencia.


Elizabeth Bennet:
Es muy animada, y se complace en cualquier ridiculez, lo que la hace la hija menos favorita de su madre. Le gusta ser graciosa, y a pesar de todo, se siente muy libre al momento de decir lo que piensa. Es muy inteligente y sincera con todos, y más que cualquiera, con su hermana mayor, Jane, a quién ama mucho. Es muy estudiosa, con respecto a las personas que la rodean, es muy observadora. Lo que más me ha gustado de ella es que no es romántica y su manera de ver el mundo es muy diferente a los puntos de vista de otros.

Ella es, que digamos, el Prejuicio de la historia. Como he dicho es muy observadora, y juzga a las personas a primera vista. Muchas veces oye opiniones de una persona y la llevan instantáneamente a una conclusión, sea buena o no, sin siquiera haber hablado con aquella persona. Un perfecto ejemplo es el señor Darcy, quién lo reprueba la misma noche en que se conocen.



Fitzwilliam Darcy:
Todos en el pueblo, incluyendo los Bennet, lo consideran antipático, y tienen buenas razones para hacerlo. No causó una buena primera impresión a nadie, demostrando actitudes que hacen que todos lo interpreten como una persona arrogante. Es reservado y destaca por su silencio, no le gusta hablar mucho a excepción de Bingley o cualquiera de sus hermanas. Es muy inteligente, sin embargo. 
Darcy es, en realidad, el personaje más humano que haya encontrado en un libro. El modo en que se dirige a otras personas, sus defectos, sus cualidades (que las tiene), su forma de expresarse, sus reacciones, todo hecho tan perfectamente imperfecto, han creado un personaje muy real. También se aplica al resto de los personajes, pero, para mí, Darcy es el más original Al principio del libro, no me agradaba para nada, pensaba de la misma manera que Elizabeth. Pero, después, al ver cómo la trataba y cómo la miraba, me ha gustado mucho. Conforme avanza la historia, se puede ver otra faceta de Darcy que revela el hecho de que él no es una mala persona, ni egoísta, al contrario, es generoso y bondadoso. Es apreciable ver el resultado al final después de un largo proceso de cambio para este personaje.


Hablando de los personajes, está la típica madre cazadora de ricos para sus hijas, y aunque no siempre me agobian mucho, la señora Bennet no fue de mi agrado. Sabía cómo eran ese tipo de madre en aquella época, pero tal vez ella fue al extremo. Aunque, claro, sin su ayuda, no pudiéramos habernos acercado a Netherfield Park. Aún creo que a la señora Bennet le falta un tornillo.
Por otro lado, el Sr. Bennet ha sido uno de mis personajes preferidos. Es astuto, sarcástico y muy gracioso. Le gusta que lo dejen solo en la biblioteca, así que podría decir que tenemos algo en común.
Jane me ha caído muy bien. Es gentil y transparente, una chica con la que te gustaría pasar el rato, y ser su amiga. Me alegra que, de toda una familia como los Bennet, Elizabeth tenga una mejor amiga como ella. El resto de las hermanas, Mary, Catherine y Lydia son fiesteras e ignorantes, ocupándose en nada más que en ellas mismas.


El libro me ha sorprendido, puesto que en realidad me llegado a enamorar del señor Darcy, después de pensar que no lo haría, no sólo por la primera opinión que tuve de él al principio de la novela, sino por proponerme a no hacerlo, incluso antes de empezar mi lectura, al ver que a muchas lectoras les encanta. Y ya veo por qué. Además, Orgullo y Prejuicio trata de asuntos muy importantes que, al menos para mí, me parecieron interesantes de los que hay que aprender. No transcurre en los tiempos actuales, pero es de ahí de dónde venimos, y desde el punto de vista de Austen, podemos ver la evolución de la sociedad desde entonces hasta ahora.

Es una historia que recomiendo 100 x 100 que nadie que sea lector debería perderse. Por una razón es nombrada en cada rincón literario ¿no?



Puntuación Orgullo y Prejuicio:
5/5 wolves


¿Que hay de ustedes? ¿Ya la han leído? Si es así, ¿qué les pareció? ¡Comenta tu opinión!
Hasta la próxima semana.

Nos leemos.

Una lectora en Apuros.
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